Cómo analizar a tu rival en tenis: qué apuntar después de cada partido

En este artículo
La segunda vez que te cruzas con la misma persona, en la liga social del club o en el cuadro de un torneo local, lo que recuerdas del primer partido suele caber en una frase: «saca bien» o «me mató de revés». Ninguna de las dos te dice qué hacer en el primer juego. Para analizar a tu rival en tenis hace falta algo más modesto y más útil: apuntar, por separado, en qué condiciones se jugó, qué hizo su saque y qué produjo tu resto, cómo se desarrollaba el peloteo y qué te costó puntos a ti. La interpretación va aparte, con sus dudas. Antes de la revancha relees la página, eliges uno o dos ajustes que puedas comprobar en pista y, si el partido te contradice, corriges la nota.
Conviene decirlo pronto: la ficha de cinco apartados de esta entrada es una propuesta propia y no se ha validado en un ensayo controlado. Ninguno de los estudios que se citan más abajo demuestra que llevar un cuaderno aumente el porcentaje de victorias en tenis. Lo que ofrece es orden: la misma idea que sostiene un cuaderno de rivales en cualquier deporte individual.
Primero, en qué pista y contra quién
Un patrón observado en tierra batida, con viento y contra alguien que te supera en ranking no sirve sin más en una pista cubierta contra un rival de tu nivel. Hay datos de que el contexto pesa, aunque vengan de un mundo muy distinto del club.
Yixiong Cui, de la Universidad Politécnica de Madrid, y sus colegas, entre ellos investigadores de la Universidade de Trás-os-Montes e Alto Douro, analizaron las estadísticas oficiales de 1369 partidos de individual femenino de los cuatro torneos del Grand Slam entre 2014 y 2017, en un artículo publicado en PLOS ONE en 2018. Las estadísticas de saque y de resto variaban de un torneo a otro: más saques ganadores, dobles faltas, restos ganadores y errores no forzados al resto en el Open de Australia y el US Open, un saque más dominante en Wimbledon y más opciones de romper el servicio en Roland Garros. Casi todas las variables guardaban relación con la «calidad relativa» de las dos jugadoras, una medida de la diferencia entre ellas derivada del ranking. Son profesionales en torneos de élite; el estudio no dice nada de jugadores de club ni de tomar notas.
La lectura práctica es nuestra, no del artículo: anota la superficie, las condiciones y el nivel del rival, y trata cada tendencia como válida solo en esas circunstancias.
Qué apuntar del saque y del resto
Machar Reid, del Game Insight Group de Tennis Australia, y sus colegas publicaron en el Journal of Sports Sciences en 2016 un estudio con datos de seguimiento de los jugadores y de la pelota de 102 hombres y 95 mujeres en el Open de Australia de 2012 a 2014, sobre pista dura. Las mayores diferencias entre sexos aparecieron en el saque: velocidad, aces, saques que no volvían y porcentaje de puntos ganados con el servicio. También variaban dónde y a qué altura se golpeaba el resto. Es una comparación entre hombres y mujeres en un solo torneo, no un método de scouting, y tampoco trata de cuadernos.
Lo que sí sugiere, y esto vuelve a ser inferencia nuestra, es que el saque merece más de dos palabras. Escribe qué hizo la pelota y qué salió de tu resto: desde qué lado sacaba, si era primer o segundo saque, si fue abierto, a la T o al cuerpo, con qué efecto llegó y si tu resto abrió el peloteo, se quedó corto o acabó en la red. Y a la inversa, que se olvida con facilidad: cuáles de tus saques atacó y cuáles se limitó a bloquear.
Los cinco apartados de la ficha
Puedes reservar cinco espacios en la página del rival y rellenarlos cada vez que vuelvas a enfrentarte a esa persona.
- Contexto. Rival, fecha, formato, superficie, pista cubierta o al aire libre, viento y sol, resultado. Si es diestro o zurdo y si juega el revés a una o a dos manos. Para cada observación concreta, el momento del marcador. Y de dónde sale la nota: de memoria, de un vídeo o de alguien que lo vio desde fuera.
- Saque y resto. Su primer y segundo saque desde el lado de iguales (el derecho) y desde el de ventaja (el izquierdo): adónde fueron y qué produjo tu resto. Después, en sentido contrario: cuáles de tus saques atacó y cuáles devolvió sin más.
- Patrón de peloteo. Cómo se desarrollaba el punto tras el resto: los intercambios cruzados y cuándo cambiaba de dirección, qué hacía con una bola corta, si subía a la red y qué golpe elegía cuando subías tú. Su derecha y su revés se describen desde su punto de vista, no desde el tuyo.
- Lo que me costó puntos. Tu elección de golpe, la ejecución, los pies o el tiempo de golpeo. Un passing fallado con bola de break no demuestra que no se le pueda pasar.
- Próxima prueba. Uno o dos ajustes concretos y qué tendrías que ver en pista para abandonarlos.
Si dibujas la pista, decide desde dónde miras y no lo cambies: tu lado abajo, por ejemplo. Cada marca necesita el golpe que la explica, el contexto y una etiqueta: «resto cortado profundo por el centro, segundo saque, segundo set». Un puñado de marcas sin texto no cuenta cómo se llegó a ellas.
Para una hoja de registro más completa, Scott Over y Peter O’Donoghue publicaron en 2010, en la ITF Coaching & Sport Science Review de la Federación Internacional de Tenis, una revisión sobre el análisis de partidos. Es un texto de formación de entrenadores de una federación, no investigación experimental nueva. Propone separar la dirección del saque según sea primero o segundo y según el lado de iguales o de ventaja, y contar con qué frecuencia un jugador sube a la red en los puntos largos; esas decisiones cambian con el rival, con el marcador y con el torneo. Deja también una frase que vale para cualquier club: nadie juega nunca contra un rival «medio», en una superficie «media» y con pelotas «medias». La ficha de esta entrada es original y no reproduce ninguna hoja de la ITF.
Un apunte inventado, con su excepción
Este ejemplo está inventado para enseñar el método. No corresponde a ningún deportista real, a ningún registro de la app ni a ningún conjunto de datos de investigación.
Contexto. Rival B, liga social del club, al mejor de tres sets. Tierra batida al aire libre, viento racheado. Perdí 4-6 y 6-7. Diestro, revés a dos manos. Escrito la misma noche, de memoria; un amigo vio el segundo set desde fuera de la pista.
Saque y resto. Desde el lado de iguales, casi todos los primeros saques que recuerdo fueron abiertos a mi derecha; los segundos, liftados y lentos, a mi revés. Cuando resté el segundo saque cortado y profundo por el centro, el punto empezó de igual a igual. Cuando lo ataqué cruzado, en el tie-break cometí dos errores.
Patrón de peloteo. En los intercambios de revés cruzado buscaba el paralelo pronto: dos veces fue golpe ganador, una vez se le fue fuera. Solo subió a la red detrás de una bola corta a su derecha; una vez le pasé y otra vez mi globo se quedó corto.
Lo que me costó puntos. Precipitarme en el resto del segundo saque con 30 iguales y con 40 iguales. Dos dobles faltas sacando contra el viento. Una subida detrás de un cortado que se quedó alto.
Próxima prueba. Restar el segundo saque profundo por el centro. Sacar con más margen contra el viento. Revisar la nota si su segundo saque ha cambiado o si la pista es otra.
Dos golpes ganadores y uno fuera describen tres intercambios de un partido; no son una probabilidad fiable para el siguiente. Conserva la vez que se le fue fuera y el globo que se quedó corto: son los datos que impiden convertir una tarde en una regla. Si escribes de memoria y no llevaste la cuenta, pon «varias veces, sin recuento» y deja el hueco. Vale más una duda escrita que una cifra inventada.
Antes de la revancha: dos consignas
Lee la página antes del calentamiento y quédate con dos consignas cortas, como «resto profundo por el centro» y «margen contra el viento». Dos es un límite práctico, no una dosis científica. Compruébalas en los primeros juegos y no tengas reparo en soltarlas: pueden haber cambiado el rival, tu propia forma, la superficie, las pelotas o el viento.
Al terminar, añade qué pasó, incluidos los ajustes que no funcionaron. Escribe mientras todavía tengas los puntos frescos y, si hay vídeo, contrasta con él los recuerdos que más pesan. Lo que se sabe sobre la rapidez con que se olvida lo que pasó en pista explica el problema general; no fija un plazo exacto de horas o días para olvidar un peloteo de tenis.
Cuando el patrón es tuyo
Cada cierto tiempo, relee el apartado de errores de varios rivales seguidos. ¿Te precipitas siempre al restar el segundo saque, o solo con viento, con cansancio o con el marcador apretado? Separar esas circunstancias convierte una queja vaga en una pregunta concreta que llevar al entrenador: «¿Podemos trabajar el resto del segundo saque cuando el punto vale un juego?». Las notas ayudan a formularla; no diagnostican la causa.
Tynke T. Toering, de la Universidad de Groninga, y sus colegas compararon mediante cuestionarios a 159 jóvenes futbolistas de élite con 285 fuera de la élite, chicos de 11 a 17 años, en el Journal of Sports Sciences en 2009. Una mayor reflexión declarada por los propios jugadores se asociaba a pertenecer a la élite. Es una comparación observacional, no un ensayo causal; trata de fútbol, no de tenis, y no demuestra que escribir notas causara ninguna mejora. Conviene tener presente esa distinción al leer lo que la investigación dice sobre reflexión y rendimiento.
OpponentBook guarda una página por rival y permite añadir notas a pines sobre un esquema de la pista de individual de tenis. El cuaderno es gratis. Las notas sincronizadas se guardan en tu propio almacenamiento en la nube; OpponentBook no conserva ninguna copia del cuaderno en su base de datos de cuentas. Cuando usas una función de IA, el contenido necesario para esa operación se envía para procesarlo; la explicación sobre tus notas tácticas detalla qué se envía y cuándo. El cifrado de extremo a extremo (E2EE), que es opcional, impide además que el proveedor de almacenamiento lea las notas cifradas. Las fotos y los vídeos no están cubiertos por ese cifrado.
Hoy mismo, con el último partido de individual que jugaste: una observación de la que te fíes, una duda que dejas escrita como duda y una cosa que probarás la próxima vez. Tres líneas bastan para empezar.


