Saltar al contenido
Regístrate gratis
← Todas las entradas

¿Qué apuntar después de un asalto de esgrima?

7 min de lectura
¿Qué apuntar después de un asalto de esgrima?
En este artículo

Muchos tiradores llevan años cometiendo los mismos errores. Siguen perdiendo tocados ante el contraataque de siempre, se dejan sorprender quietos en los últimos metros de la pista y, temporada tras temporada, tiran el mismo asalto contra el mismo tipo de rival. Entrenar más no siempre basta para salir de ahí.

Creemos que la forma más eficaz de mejorar tu táctica, y tu esgrima en general, es reflexionar sobre cada asalto y apuntar lo que has aprendido. Para eso sirve un cuaderno de rivales, en papel o en una app como OpponentBook: una página para cada tirador al que te enfrentas. Al terminar un asalto, añades unas notas a la página de tu rival y la lees antes del siguiente asalto contra él.

¿Qué apuntar, entonces? Ante todo, la respuesta a tres preguntas: qué te funcionó, qué no te funcionó y qué vas a hacer la próxima vez. Añade lo justo sobre el rival (con qué mano tira, a qué distancia, cómo inicia sus acciones) para que esas respuestas sigan teniendo sentido más adelante.

Es habitual encontrarte con el mismo rival más de una vez: quien te ganó en la poule puede cruzarse de nuevo contigo esa misma tarde en la eliminación directa, o en el siguiente torneo. Cuando su nombre vuelva a aparecer en la hoja de tu poule o en el tablón, unas notas claras te servirán más que el recuerdo borroso de un asalto perdido.

Tres preguntas al acabar cada asalto

Te recomendamos escribir siempre esas tres respuestas, ganes o pierdas, porque nos parecen lo más importante que se puede apuntar en esgrima, como en cualquier otro deporte de combate o de raqueta. Cuando registras un asalto en OpponentBook, el formulario te hace esas mismas tres preguntas: «Qué funcionó», «Qué no funcionó» y «La próxima vez».

Qué te funcionó. Las acciones con las que tocaste, o que obligaron al rival a reaccionar tarde o mal, aunque fuera una sola vez. Por ejemplo: «Con preparaciones cortas le saqué el contraataque antes de tiempo. Así pude tomarle el hierro y atacar.»

Qué no te funcionó. Cómo te tocaron. Esta respuesta habla de tu esgrima tanto como de la del rival. Por ejemplo: «Las dos veces que dejé de moverme cerca de mi línea de advertencia, me lanzó un ataque recto y me tocó.»

Qué harás la próxima vez. Una o dos cosas que tener presentes: algo que cambiar, o algo que te funcionó y quieres repetir. Por ejemplo: «Acortar la distancia antes de atacar. Lo dejo si empieza a atacarme en cuanto doy un paso adelante.»

No hay un límite estricto, pero una o dos cosas suelen bastar. Con demasiadas, el plan se complica antes de un asalto.

Lo que viste del rival

Del rival, apunta lo que le viste hacer. Fíjate en:

  • la mano y la empuñadura (francesa o anatómica);
  • la distancia: cuál prefería el rival (corta, media o larga) y cuál prefieres tú;
  • el control del asalto: si lo llevaba el rival, mientras tú esperabas sus errores o intentabas aprovechar sus preparaciones, o lo llevabas tú, mientras él esperaba los tuyos;
  • la hoja: si buscaba la tuya con batimientos, presiones o ligamentos o si mantenía la suya lejos, y qué paradas y respuestas prefería;
  • el marcador y el reloj: qué cambiaba cuando iba ganando o perdiendo, al final de un periodo o en el último minuto de un asalto igualado.

Anota por separado los datos fijos (la mano y la empuñadura) y los hábitos, que sí pueden cambiar.

La pista también cuenta

En un esquema de la pista se ve si los tocados se agrupan en algún sitio: cerca de tu línea de advertencia, en el centro o, cuando el rival retrocedía, al final de su lado de la pista. Junto a cada marca, apunta de quién fue el tocado, con qué acción y, más o menos, en qué momento del asalto. Un grupo de marcas te dice dónde pasó algo, pero no por qué. Puede ser la distancia, el cansancio, la táctica o cualquier otra cosa.

Apunta también qué hacía el rival cuando lo llevabas hasta su línea de advertencia y qué hacía cuando era él quien te llevaba hasta tu propia línea de advertencia.

Antes de que se te olvide

Escribe tus respuestas el mismo día, cuando todavía recuerdas cómo se produjo cada tocado. Si ya no te acuerdas de cuántas veces pasó algo, pon por ejemplo «varias veces» en lugar de aventurar una cifra. La investigación sobre cómo funciona el olvido es un buen motivo para no dejarlo para más tarde, aunque no dice con exactitud cuándo se borran los detalles de un asalto.

Así puede quedar una página

La rival y el asalto son inventados.

Nombre. Lucía

Contexto. Torneo regional de espada, eliminación directa, asalto a 15 tocados. Perdí 11-15.

La rival. Zurda, empuñadura francesa. Paciente en el primer periodo: pasos pequeños, distancia larga, esperando a que atacara yo. Cada vez que hacía una preparación demasiado amplia o daba un paso demasiado largo, me contraatacaba al brazo. Cuando yo dejaba de moverme cerca de mi línea de advertencia, me lanzaba un ataque recto. En el tercer periodo, ya por delante, retrocedía y dejaba que fuera yo a buscarla.

Qué funcionó. Con preparaciones cortas le sacaba el contraataque antes de tiempo, y así podía tomarle el hierro y atacar. La mayoría de los tocados que di en el segundo periodo salieron de ahí.

Qué no funcionó. Hacer preparaciones amplias o dar pasos largos (me tocaba en el brazo antes de que pudiera acercarme) y dejar de moverme cerca de la línea de advertencia, donde me tocó dos veces.

La próxima vez.

  1. Nada de preparaciones amplias ni de pasos largos. Acortar la distancia antes de atacar; lo dejo si empieza a atacarme en cuanto doy un paso adelante.
  2. Cuando me haga retroceder, no dejar de moverme. En la línea de advertencia, seguir retrocediendo sin perder la distancia; cerca de la línea de fin de pista, atacar antes que ella.

En esta página importa el orden de las acciones: a cada preparación demasiado amplia o paso demasiado largo le seguía un contraataque al brazo, y cada vez que la autora de la página dejaba de moverse cerca de su línea de advertencia, llegaba un ataque recto. Por eso el plan empieza por las preparaciones y la distancia.

Cuando el nombre del rival vuelva a salir

Antes de volver a tirar contra ese rival, lee tus tres respuestas y lo que apuntaste sobre él, y elige una o dos consignas para los primeros tocados. Si hay tiempo, trabájalas con ayuda de tu entrenador: en una lección o en asaltos con un compañero de club. Ya en la pista, comprueba enseguida si lo que apuntaste sigue valiendo, porque el rival puede haber cambiado, y tú también.

Después, añade qué pasó: si tu plan funcionó y qué te sorprendió. Si ya no tira como tenías apuntado, actualiza su perfil.

Lo que se repite de un rival a otro

De vez en cuando, repasa en varias páginas lo que apuntaste en «Qué no funcionó». Si un mismo problema aparece con distintos rivales (dejar de moverte cerca de tu línea de advertencia, por ejemplo), plantéaselo a tu entrenador para trabajarlo en la sala, con los ejemplos concretos que tienes apuntados. Es algo que se entrena, no una debilidad para siempre.

En OpponentBook, el cuaderno es gratis. En el perfil de un rival de esgrima hay campos para la mano, la empuñadura (francesa o anatómica), la distancia preferida (corta, media o larga) y el juego de piernas, y puedes añadirle etiquetas de estilo como «Ataca sobre la preparación», «Segunda intención», «Busca el hierro», «Gestiona la distancia» o «Especialista en flecha». Cada asalto tiene un esquema de la pista (línea central, líneas de puesta en guardia y líneas de advertencia) sobre el que colocas pines de cuatro tipos («Funcionó», «No funcionó», «Peligro» y «Tendencia»), cada uno con su nota. No hay trazos a mano alzada: todo son pines. Cada asalto lleva además las tres preguntas. El registro de asaltos y las exportaciones (PDF y Word) entran en el cuaderno gratuito; los mapas de calor de los pines son de Premium, y los informes de IA previos a la competición, de Pro y Max.

Los registros sincronizados se guardan en el almacenamiento que conectes, y en la base de datos de cuentas de OpponentBook no hay ninguna copia del cuaderno. Cuando usas una función de IA, el contenido necesario pasa por un servidor de OpponentBook antes de llegar al proveedor de IA. El cifrado de extremo a extremo (E2EE) es opcional y protege los registros cifrados frente al proveedor de almacenamiento; no cubre las fotos, los vídeos ni los metadatos de archivo que ese proveedor puede ver. Para el detalle, mira qué se guarda, dónde y quién puede leer tus notas.

Abre tu cuaderno gratis.

Esta noche, piensa en el último rival que te ganó y apunta qué te funcionó, qué no y qué harás la próxima vez. Después, añade cómo iniciaba sus acciones.

Sigue leyendo

Lleva tu propio cuaderno

OpponentBook es gratis para siempre, en tu propio almacenamiento.

Regístrate gratis